Mi manera de convertir emoción en materia





Siempre he sentido que la naturaleza tiene una manera muy especial de quedarse dentro de nosotros.
Un paisaje.
Una textura.
La fuerza de una piedra.
La calma del mar.
Un color que aparece en un momento concreto y, sin saber muy bien por qué, te emociona.
Yo pinto desde ahí.
No intento copiar lo que veo, sino traducir lo que me hace sentir.
A veces todo empieza con un recuerdo. Otras, con una imagen, una luz, un color o simplemente una sensación que necesita salir. Entonces empiezo a trabajar la materia, las capas, los volúmenes y el movimiento, casi como si fuera descubriendo la obra mientras la creo.
Me gusta tocar la pintura, transformarla, dejar que aparezcan accidentes, relieves e imperfecciones. Es ahí donde siento que cada pieza empieza a tener algo propio.
Y cuando eso ocurre, cuando miro una obra y siento que ya no necesita nada más, llega una de las partes que más me emocionan: pensar que va a salir de mi estudio y formar parte de la vida de otra persona.
Porque para mí pintar no es únicamente crear algo bello.
Es poner una emoción en un lienzo para que alguien pueda encontrar en ella otra emoción distinta, completamente suya.
Ahí es donde una obra empieza de verdad a tener vida
¿Quieres llevar una obra de Pilu contigo?
Puedes elegir una pieza ya creada o imaginar conmigo una obra pensada especialmente para ti, tu espacio o alguien importante.